Bienvenidos

La parroquia del Sagrado Corazón de Torrevieja os da la bienvenida a su nueva web.

Desde la nueva web de la Parroquia del Sagrado Corazón de Torrevieja, os ofrecemos todas nuestras actividades, nuestros horarios de misas, y todo lo que nos rodea.

Desde la Parroquia del Sagrado Corazón de Torrevieja abrimos un nuevo canal de comunicación.

Estamos en la era de Internet, con su enorme alcance e impacto. La Iglesia no puede quedarse con los brazos cruzados viendo cómo el mundo avanza y progresa.

Ya el Papa Pablo VI afirmó que la Iglesia “se sentiría culpable ante Dios, si dejase de usar los medios de comunicación para la evangelización” (EN n. 45). Más recientemente, el Papa Juan Pablo II definió los medios de comunicación  como “el primer areópago de la edad moderna y declaró que no basta usarlo para difundir el mensaje cristiano y el Magisterio auténtico de la Iglesia, sino que conviene integrar el mensaje mismo en esta “nueva cultura” creada por la comunicación moderna” (RM n. 37).

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Homilia II Domingo del TO, ciclo B. Itinerario para encontrar a Jesús

 

Aurelio Ferrándiz García

Pasadas las fiestas de Navidad, volvemos a retomar el tiempo ordinario. En este tiempo somos invitados a encontrarnos con Jesús que se ha hecho compañero de camino. Él vive nuestros días, conoce nuestra historia, nos anima a creer y esperar. Una vez que Dios se ha metido en nuestra historia, desea que nos encontremos con Él, que para eso se ha hecho hombre, para regalarnos su amistad y su compañía. A esto le llamamos encuentro.

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Homilia del Bautismo del Señor. Llamados para una misión

Aurelio Ferrándiz García

Con la fiesta del Bautismo del Señor se cierra el ciclo de la Navidad y la Epifanía y se abre una etapa nueva en la vida de Jesús: el desarrollo de su ministerio público. El acontecimiento del bautismo se puede leer en una doble vertiente: llamada y misión. En otras palabras, en el bautismo Jesús es llamado por el Padre para desarrollar una misión.

Es importante que hoy descubramos que el Bautismo, tanto el de Jesús como el nuestro,  no es un mero rito de lavarse en el agua, sino que es una vocación, una llamada para realizar una misión. Es en ese momento tan solmene de la vida de Jesús, relatado por todos los evangelistas, donde Él descubre que ha llegado la hora de llevar  a cabo la misión salvadora que el Padre le ha encomendado. La voz del Padre que suena desde el cielo le ayuda a Él y a los demás a tomar conciencia de quién es y cómo ha de realizar su misión. “Tú eres mi hijo amado” en quien el Padre se complace, y ha de desarrollar la misión de “implantar la justicia en el país, abrir los ojos de los ciegos, sacar a los cautivos de la cárcel” y de la prisión del pecado y del egoísmo. Y para confirmar esa llamada y esa misión de parte de Dios recibe el Espíritu Santo. Si al comienzo de la creación, estaba presente el Espíritu para fecundar y poner orden (Gen 1,2), también ahora está presente el Espíritu en la nueva creación que va a poner en marcha Jesús. La llamada de Jesús, su vocación,  está sellada con el Espíritu Santo para que se vea que esa misión es un encargo de Dios.

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Jesucristo Palabra entrañable del Padre

Jesús ya existía como Dios  

“En el principio existía el Verbo…, y el Verbo era Dios”

A la vez que afirmamos en la navidad que Dios se hizo niño, que se hizo hombre como nosotros, no hemos de olvidar que el que se hizo hombre ya era Dios desde toda la eternidad. No empezó a existir a partir de su encarnación, sino que existía antes de encarnarse porque ya era Dios. Si meditamos bien todo esto, descubrimos que le da más categoría todavía a su encarnación, porque le da el significado de visita, de cercanía, de pasión de Dios por el hombre, de búsqueda enamorada del Dios al hombre, de regalo total de Dios al hombre. No es el hombre primeramente el que se ha hecho Dios sino Dios el que se ha hecho hombre, no es el hombre el que ha subido hasta Dios sino Dios el que ha bajado hasta el hombre. Jesús era la Palabra de Dios que existía desde antes de la creación, a través de la cual todo ha sido creado.

Jesucristo es además la palabra “entrañable” del Padre, que brota de su profundidad, es la palabra íntima de Dios para los hombres. El Padre se nos da totalmente en su Hijo, no se reserva nada, lo da todo. Jesucristo viene de las entrañas del ser del Padre, es Dios de Dios, Luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, de la misma naturaleza que el Padre. Dios nos ama desde sus entrañas de Padre y Jesucristo es la manifestación del amor entrañable. Jesucristo no es Palabra de Dios como el que informa de Dios, como el que habla de Dios, sino que nos habla como Dios, Él mismo es Dios, es Dios mismo quien se da en Jesucristo. De manera que su cariño es cariño del mismo Dios. Jesucristo no es un representante de Dios, portavoz de Dios, nuncio de Dios, sino que es la misma voz de Dios.

¿Qué podemos pedirle a un Dios así? Que nos dé fe, que aumente nuestra fe en su Palabra.

Él es la Vida y la Luz 

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”

Precisamente por eso, porque es Dios, ha podido traernos vida y luz. Sus palabras son ecos de eternidad, Vida para la vida de los hombres y luz que ilumina las tinieblas del mundo. Él es gracia derramada. Ahora tenemos la ocasión de acogernos a Jesucristo, a su vida, a su persona, a su doctrina que es sentido para nuestra existencia. Si acogemos lo que ha venido a traernos no nos sentiremos frustrados sino realizados.

Ante nuestra inquietud por la enfermedad, la muerte, los fracasos de la vida, la tristeza y la desesperación, Jesús nos ofrece la luz y la vida de su persona y de su amistad. Él nos dirá algún día. “He venido a que tengáis Vida y vida abundante”.

¿Qué podemos pedirle a un Dios así? Que nos dé Vida, toda la vida nueva y abundante que Él ha venido a traer.

Poder decir no a Dios y al hermano

“Los suyos no lo recibieron”

La navidad también es la posibilidad de decir no a Dios, la libertad de no acogerlo, porque Dios no se impone, no fuerza, no obliga, como todo auténtico amor llama a la puerta e invita. En el prólogo de San Juan ya se narra el misterio del mal que es cerrar nuestra vida a Dios, no querer saber nada de Él, no ofrecerle nuestra amistad. Es el misterio del mal, dar la espalda a Dios, rechazar y despreciar a Dios. La Palabra no es grito, no es chillido, es humilde petición a entrar en nuestra casa para compartir la intimidad divina. Cada vez que le decimos no al hermano, que no lo acogemos por prejuicios, por manías, por caprichos, estamos  diciendo no a Dios, le estamos cerrando nuestras puertas, porque cuando llama el hermano es Cristo quien llama.

Nos hace hijos de Dios

“A cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios”

Es la consecuencia de la navidad. Por Jesús somos hijos de Dios, es el gran regalo que nos ha traído con su nacimiento. Él es el Hijo de Dios que nos regala el ser hijos de Dios, nos ha enseñado a llamar a Dios con el dulce nombre de Abba, ¡Oh, mi querido papá! Sentirnos hijos  de Dios y saber que Dios nos quiere como un Padre es el gran descubrimiento de la navidad. La capacidad de ser hijos de Dios, de sentirnos hijos de Dios es un regalo insospechado e inmerecido para el hombre. Por ello el gran símbolo de la navidad es el regalo: Dios se nos ha regalado, nos ha colmado con un gran regalo, el ser hijos de Dios.