Programa de Pastoral 2020

Objetivo general del PDP: 

Encuentro y compromiso: la acción creyente. Promover el orden cristiano en el mundo. 

Objetivo general de la parroquia: 

Invitar a los equipos de pastoral y a todos los fieles en general a fomentar el compromiso en la vida cristiana. Tratar de descubrir y cumplir las obras que conlleva una vida de fe verdadera.

Lema: 

El compromiso en la vida cristiana. “Obras son amores…” 

Objetivos específicos:

  • Acoger el PDP y trabajar los materiales que nos ofrece para profundizar el texto del lavatorio de los pies (Jn 13, 1-5) y la parábola de Buen Samaritano (Lc 10,25-37).
  • Invitar a todos los miembros de los distintos grupos pastorales a trabajar el documento: “Cristianos laicos, Iglesia en el mundo”.  
  • Continuar potenciando y fomentando el IIº Encuentro de Convivencia Parroquial 
  • Compromiso de caritas parroquial:
  • Formación de los miembros del equipo en reuniones parroquiales y arciprestales 
  • Convocar a nuevos voluntarios, especialmente a jóvenes
  • Informar trimestralmente a la comunidad parroquial de las actividades de cáritas parroquial    
  • Concienciar y potenciar las campañas de promoción a la dignidad humana: Caritas, Manos Unidas, Hispanoamérica, Jornada Mundial del Trabajo decente (7 de octubre), Jornada Mundial de los Pobres (17 de noviembre), Días de las personas sin Hogar (28 de noviembre), Jornada Diocesana de Migrantes (1 de diciembre).
  • Potenciar la pastoral de la salud
  • Crear un equipo de visitadores de enfermos, implicando especialmente a los jóvenes.
  • Participar en reuniones de formación a nivel arciprestal.   
  • Potenciar la catequesis Itio (poscomunión): convocatoria, relación con las familias, convivencia de niños, participación en los encuentros diocesanos.   
  • Fomentar en las Hermandades y Cofradías de la parroquia algún gesto social en el tiempo de Cuaresma. 

Justificación. 

El verdadero cristiano no solo reconoce y confiesa públicamente su condición de creyente, va más allá e intenta poner en práctica su fe, traducirla en compromisos acordes con los valores que profesa. En otras palabras, no se contenta con decir “Señor, Señor”, también procura hacer la voluntad de Dios. La sabiduría popular recoge esta enseñanza en un refrán ya muy conocido pero importante recordar también en la catequesis: “Obras son amores y no buenas razones”. En este asunto del compromiso, Jesús nos dio un gran ejemplo, cuando dijo: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13). Al decir de Jesús, un compromiso auténtico tiene que poner algo en juego, tiene que comprometer. Y el compromiso más auténtico es aquel que pone en juego lo más valioso y más querido de los seres humanos: la propia vida. Después de la muerte de Jesús, el cristiano ya no debe hablar tan alegremente o tan frívolamente sobre el compromiso cristiano. Pues sabe que no hay verdadero compromiso si no se pone en juego algo capital: la comodidad, la imagen, el reconocimiento, los propios intereses, la propia vida. 

Texto bíblico Jn 13, 1-15

«Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.» 
«Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle, sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido.» 

Oración: 

Desde la realidad y el compromiso,

conmovidos por la suerte de las víctimas,

convertidos a la dimensión liberadora del Reino,

implicados en la acción por la justicia social,

formados en el conocimiento de la realidad,

entrenados en un método de reflexión y acción,

organizados como militantes cristianos,

comprometidos en las organizaciones políticas,

presentes en los diversos ámbitos de lucha social,

donde se juegan los derechos humanos,

entregados a una praxis liberadora,

persuadidos del valor evangelizador 

del testimonio personal y asociado,

sostenidos por la vivencia comunitaria 

de la fe, de la esperanza y de la caridad,

aquí estamos, Señor,

aprendiendo a ser discípulos.

Acudimos a tu encuentro;

acepta nuestro ofrecimiento.